viernes, 19 de noviembre de 2010

EL CABALLERO DEL MARKETING OXIDADO



Las historias resuenan a través de todos los seres humanos
en todas las culturas y a través del tiempo.



PARA SER MEJORES EMPRESARIOS, ¡HAGÁMONOS LOS RUSOS!
Pareciera que es los últimos años “comunicación” se hizo sinónimo de “información” y por esto de la reversibilidad de los sinónimos, durante bastante tiempo hemos creído que nos estábamos comunicando cuando en realidad solamente habíamos participado en un intercambio de información.
Ahora, como última novedad, los gurús del marketing nos instan a volver a los orígenes que se han perdido: a la charla de sobremesa, a las historias junto al fuego, a las anécdotas familiares… a la comunicación!
Las grandes y medianas empresas vienen gastando en los últimos años, millones de euros en estudios sobre efectividad y productividad en sus servicios de comunicación. Comunicación extramuros: con sus clientes, proveedores, etc. Y comunicación intramuros: con y entre todos los empleados de los distintos escalafones.
Se cuenta que al comienzo de la carrera espacial, en plena guerra fría, americanos y rusos se vieron con el mismo problema: los bolígrafos no funcionaban en gravedad cero. Meses más tarde y varios millones de dólares invertidos, los ingenieros americanos solucionaron el problema consiguiendo un prototipo de boli que escribía en gravedad cero. Los rusos también dieron con una solución, pero que no les costó ni un solo rublo: utilizaron un lápiz! (puedo oir las carcajadas de Occam en su tumba)

COMUNICACIÓN Y LIDERAZGO: PIENSA COMO UN CUENTACUENTOS 
Quien quiera tener éxito en los negocios, debe ser un gran comunicador.
En estos momentos muchas empresas se están dando cuenta que entre sus cuadros hay un exceso de información (inútil en muchos casos) pero una ausencia total de comunicación. Comunicar no es informar, es inspirar y si queremos ir aún un poco más lejos es IMPLICAR. Los mejores comunicadores son los narradores de historias que te cogen por la emoción, aprovechan los recursos de tu mente y te empujan a la acción.
Los viejos discursos explicativos y llenos de estadísticas ya no tienen sentido, la gente necesita imágenes que le provoquen una emoción. Imágenes provocadas por historias, relatos… cuentos. Y si no, mira los videos que se cuelgan en TED…
Para tener éxito en el mercado las empresas necesitan historias, Storytellers y Storysellers*
Recordemos las mejores campañas publicitarias que no describen las bondades de un producto: apelan a la emoción, cuentan historias. (Coca-cola, Gadis, ¿te gusta conducir?) Una historia asociada a una emoción es imposible de olvidar. Piensa: ¿Cuál es la historia que hace que tu empresa sea recordada?
El liderazgo actual comienza a darse cuenta que la verticalidad en la gerenciación utilizada hasta ahora, se está resquebrajando como una pared horadada por las raíces de una planta y esa planta son las redes sociales: un estamento totalmente horizontal. Los nuevos líderes lo saben: comunican, implican, inspiran; como William Wallace al frente de los escoceses. El nuevo líder confía en su equipo, cree en él y en cada uno de sus integrantes logrando la plena implicación y la confianza absoluta en el éxito ya que la confianza en un proyecto tiende a facilitar su cumplimiento. Liderar desde el amor y la confianza: el amor a lo que se hace y la confianza en el equipo que se tiene.



* Juego de palabras inventado por Thomas M. Nies, fundador y Director Ejecutivo de Cincom Systems

martes, 9 de noviembre de 2010

ABRACADABRA!


Todavía hay mucha gente que no cree en los milagros, en la magia o en cualquier cosa de las comúnmente llamadas “sobrenaturales” que no se puedan explicar racionalmente. La palabra sobrenatural se usa para nombrar algo que está por encima de lo natural, pero ahora se nos plantea la pregunta: ¿qué es exactamente algo natural?

Dentro de este planeta tan variopinto lo que es muy natural para algunos es absolutamente inconcebible para otros. Costumbres alimenticias, matrimoniales o de vestuario son solo la punta del iceberg, la forma externa de una manera diferente de pensar y de ver las cosas. Las famosas fotos de Oliverio Toscani para la serie “United Colors”, base de la campaña homónima que utilizó Benetton para promocionar su línea de ropa, sólo son el reflejo de lo diferente que somos los unos de los otros externamente.

Cada pueblo, cada cultura posee características únicas en la manera de ver la vida e interpretar los acontecimientos. Las diferencias que hay entre los distintos idiomas dan muestra de las cualidades de pensamiento de los pueblos. Hay palabras o frases enteras que no tienen traducción directa de un idioma a otro. No es posible encontrar un sinónimo en otra lengua o en alguna específica. El que una palabra no exista en determinado idioma no es causa de olvido, descuido o pobreza de vocabulario, sino que ese concepto no forma parte del proceso de pensamiento de esa cultura en particular. No se nombra algo que no se utiliza o que no se conoce.

Pero volviendo a la magia, los milagros nunca aparecen como en las películas, anunciados por voces graves y cavernosas con mucho eco, al mismo tiempo que un rayo de sol se filtra por unas nubes estratégicamente colocadas y cientos de ángeles rubios y en camisón bajan del cielo tocando las trompetas. Los milagros ocurren de una manera cotidiana, lógica,  natural, común y corriente. Mucha gente los explica como “suerte” o “casualidad” al no querer (o no poder) darse cuenta de que la magia nos envuelve a todos en todo momento y cualquiera puede tomarla.

Libros como “El secreto” o “Creative mind and success” o películas como “¿Y tú que sabes?” hablan de ello. Del poder del pensamiento. El pensamiento positivo, del optimismo, de la sonrisa…  o del otro.

Nadie duda del poder del pensamiento negativo ya sea para uno mismo o para los demás. El creer que uno está enfermo, enferma. El pensar que uno va a derramar el agua, hace que se derrame el agua… Somos lo que creemos y eso es lo que creamos. El poder del pensamiento es infinito (tanto hacia lo positivo como hacia lo negativo) y está en nosotros utilizarlo en la dirección que elijamos.

La lámpara que Aladino frotaba con fervor no tenía más poder que la jarra de agua de mi abuela; la diferencia está en que Aladino sabía que dentro de la lámpara había un genio dispuesto a concederle todos sus deseos y yo, en mi interior más racional, todavía sigo dudando de esa jarra y de los poderes mágicos de mi abuela!