domingo, 31 de octubre de 2010

PELIGRO, NIÑOS JUGANDO!

Recuerdo con total claridad la pasión, entrega y seriedad con la que de niño jugaba. Cada charca era un océano, cada ramita un árbol, cada piedra una montaña que debía ser escalada y cada objeto era un mundo.
En mis primeros 6 años de vida fui explorador, astronauta, vaquero del oeste, indio, tendero, científico e infinidad de cosas más. En esa época todo era posible. Luego crecí, pero para mi sorpresa no perdí -como muchos de los adultos- esa seriedad que había adquirido en mi primera infancia. Comprobé con sorpresa y alegría que, a pesar del paso de los años, yo seguía jugando. Y jugué a trabajar en una fábrica, a ser director de cine, conductor de programas de radio, bailarín, actor, escritor, peón de campo, periodista, profesor, músico, cuentacuentos, maestro...

Hace unos días mi amigo Julio me invitó a jugar a su casa en Camorritos, un paraíso ubicado en medio de la sierra madrileña. Y allí pasamos el día jugando a los panaderos: amasamos, horneamos y luego vendimos el pan que habíamos hecho. ¡Fue buenísimo! Yo nunca había jugado al panadero y la pasé muy bien.

Hoy día hay algunos países donde el juego ya es ilegal. Y no hablo del juego de adultos, por dinero y clandestino, quiero decir el juego inocente de un niño de cuatro años.
En muchos paises de Europa, la escolaridad es obligatoria desde los 3 años y a partir de esa edad los niños tienen cada minuto del programa de preescolar adecuadamente programado con materias intelectivas y tareas dirigidas. No hay siquiera quince minutos al día dispuestos para el juego libre y las maestras que temerariamente lo otorgan están infringiendo la ley!

Para los niños el juego no es un pasatiempo sino una manera de interpretar y comprender el mundo. Un niño que no juega está perdiendo la herramienta de aprendizaje más poderosa con que cuenta en este periodo de su vida

Por suerte el mundo está lleno de gente arriesgada y valiente que piensa que los niños deben tener tiempo para jugar libremente. A ellos va mi voto de confianza y apoyo.

Ahora me voy, que tengo que ir a jugar!

martes, 26 de octubre de 2010

UN VERDADERO MAESTRO

Releyendo “Artes y oficios del ayer” de John Seymour, me quedé pensando en una de las primeras frases del libro: “Casi todos los artefactos que se utilizan en la actualidad pueden realizarse fácilmente con plástico derivado del petróleo, en una fábrica enorme, por especialistas cuya cualidad principal consiste en su habilidad para sobrellevar vidas terriblemente monótonas.”

A partir de la segunda revolución industrial la vida se ha vuelto práctica, el tiempo valioso y el confort una necesidad impostergable. La sociedad se encuentra produciendo millones de objetos feos pero aparentemente útiles, cosa que cae por tierra cuando vemos que 9 de cada 10 de ellos terminan rápidamente en la basura, justificando que no deberían haberse fabricado. ¿Qué justificación tenemos para utilizar artículos, que sabemos fueron producidos en condiciones que aburrieron y hasta anularon a los seres humanos que tuvieron que hacerlos?

En su libro, Seymour recupera oficios casi perdidos en el tiempo y la memoria. Recupera al artesano y su trabajo único. Sus dificultades al trabajar un material natural que le impone una disciplina que lo obliga a producir algo hermoso a la vez que útil. Y explica: “Es la veta de la madera con su tendencia a agrietarse a lo largo de un plano y no de los otros, la que obliga al carpintero, a moldearla en determi¬nadas formas, usar diferentes calidades de este material y superar sus desventajas, la que impone un modelo de belleza a los objetos de madera. También le obliga a aprender los misterios de su oficio y esto le eleva por encima del mero operario de una fábrica.”

Al leer estas palabras surge en mi pensamiento la condición de un verdadero “Maestro”, tan parecida al artesano descripto por Seymour. Alguien que, en lugar de producir “educación en masa” codificada y promediada estadísticamente, se ocupa y preocupa en buscar en cada uno de sus alumnos esa veta que lo hace único para ayudarle a desarrollarla. Este es verdaderamente un trabajo arduo, difícil y que lleva todo el tiempo. Ese maestro se acuesta pensando en cada uno de sus alumnos y ellos son el primer pensamiento que tiene por la mañanas, especialmente esos que en uno u otro momento están pasando por una etapa de cierta dificultad. Steiner dice que cada Maestro debe ser un artista y siguiendo esta afirmación, cada niño es una obra de arte única e irreproducible en serie. Y así, sintiendo como artistas y trabajando como artesanos llega esa frase -que han adjudicado a J.S. Bach- “Cuando llegue la inspiración, me encontrará trabajando”

Seymour continúa: “Fueron las limitaciones de la piedra las que obligaron al constructor, durante siglos, a desarrollar la gran belleza del arco y de la bóveda. El hormigón raramente se convierte en algo hermoso. Los rascacielos modernos son útiles, prácticos y feos, comparados con el techo abovedado de algunas abadías que nos siguen llenando de admiración y respeto. El hecho de que los unos fueran construidos para el enriquecimiento y las otras para la gloria de Dios, también podría tener algo que ver en el asunto...”

Así como me gustan las abadías y las catedrales, las cucharas de madera y los cuencos de arcilla, mi corazón goza al contemplar un niño que descubre y sigue su propia veta y que con nuestra ayuda se convertirá en algo grande, único y hermoso.

Es por eso que los verdaderos Maestros trabajan mucho más allá de las horas de clase, los días y las noches. Porque son artistas y un artista no descansa hasta ver su obra terminada. Porque son educadores y su obra acaba cuando los niños los dejan para siempre para seguir su propio camino.

jueves, 21 de octubre de 2010

ESCUELA DE CINE PARA NIÑ@S



El pasado martes 19 de octubre a las 17:30 hs, comenzamnos las clases de la Escuela de cine para niñ@s EL JOVENCITO HITCHCOCK en la sede de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, ubicada en la calle de Zurbano, 3 en Madrid


Diez jóvenes de entre los 12 y los 15 años acompañados por sus padres y madres recibieron la bienvenida por parte de Ana Nuñez, adjunta a la dirección.


Luego nos presentamos los responsables de la escuela: Diana Tessari (dirección pedagógica); Facundo Tosso y Carolina Corvillo (asistentes) y Guille Mealla, (docente y Cordinador General).


Pasadas las formalizades dio comienzo la primera clase. El trabajo se continuará a lo largo de nueve meses siguiendo el ciclo escolar.
Para los que quieran más información, pueden dirigirse a la página de la escuela: