martes, 9 de noviembre de 2010

ABRACADABRA!


Todavía hay mucha gente que no cree en los milagros, en la magia o en cualquier cosa de las comúnmente llamadas “sobrenaturales” que no se puedan explicar racionalmente. La palabra sobrenatural se usa para nombrar algo que está por encima de lo natural, pero ahora se nos plantea la pregunta: ¿qué es exactamente algo natural?

Dentro de este planeta tan variopinto lo que es muy natural para algunos es absolutamente inconcebible para otros. Costumbres alimenticias, matrimoniales o de vestuario son solo la punta del iceberg, la forma externa de una manera diferente de pensar y de ver las cosas. Las famosas fotos de Oliverio Toscani para la serie “United Colors”, base de la campaña homónima que utilizó Benetton para promocionar su línea de ropa, sólo son el reflejo de lo diferente que somos los unos de los otros externamente.

Cada pueblo, cada cultura posee características únicas en la manera de ver la vida e interpretar los acontecimientos. Las diferencias que hay entre los distintos idiomas dan muestra de las cualidades de pensamiento de los pueblos. Hay palabras o frases enteras que no tienen traducción directa de un idioma a otro. No es posible encontrar un sinónimo en otra lengua o en alguna específica. El que una palabra no exista en determinado idioma no es causa de olvido, descuido o pobreza de vocabulario, sino que ese concepto no forma parte del proceso de pensamiento de esa cultura en particular. No se nombra algo que no se utiliza o que no se conoce.

Pero volviendo a la magia, los milagros nunca aparecen como en las películas, anunciados por voces graves y cavernosas con mucho eco, al mismo tiempo que un rayo de sol se filtra por unas nubes estratégicamente colocadas y cientos de ángeles rubios y en camisón bajan del cielo tocando las trompetas. Los milagros ocurren de una manera cotidiana, lógica,  natural, común y corriente. Mucha gente los explica como “suerte” o “casualidad” al no querer (o no poder) darse cuenta de que la magia nos envuelve a todos en todo momento y cualquiera puede tomarla.

Libros como “El secreto” o “Creative mind and success” o películas como “¿Y tú que sabes?” hablan de ello. Del poder del pensamiento. El pensamiento positivo, del optimismo, de la sonrisa…  o del otro.

Nadie duda del poder del pensamiento negativo ya sea para uno mismo o para los demás. El creer que uno está enfermo, enferma. El pensar que uno va a derramar el agua, hace que se derrame el agua… Somos lo que creemos y eso es lo que creamos. El poder del pensamiento es infinito (tanto hacia lo positivo como hacia lo negativo) y está en nosotros utilizarlo en la dirección que elijamos.

La lámpara que Aladino frotaba con fervor no tenía más poder que la jarra de agua de mi abuela; la diferencia está en que Aladino sabía que dentro de la lámpara había un genio dispuesto a concederle todos sus deseos y yo, en mi interior más racional, todavía sigo dudando de esa jarra y de los poderes mágicos de mi abuela!

1 comentario:

queremossaber dijo...

Maestro Guille,

Gracias por poner en palabras lo que muchos pensamos y no sabemos cómo hacer!
Suerte en todo.